La Amazonía es un hogar vivo, no un parque temático. Baje la voz en el lodge, mantenga la linterna baja en caminatas nocturnas y dé distancia a la fauna. El flash estresa a muchas especies; la paciencia da mejores fotos.
Evite botellas de un solo uso y use estaciones de recarga. Aplique repelente con cuidado cerca del río: los químicos que llegan al agua tocan un sistema frágil. Mangas largas claras sirven contra sol y mosquitos.
Los guías locales hablan el idioma del bosque. Pregunte, pero no se salga de senderos conocidos. El mejor recuerdo amazónico suele nacer de escuchar más que de conquistar.
