Antigua parece postal bajo siluetas de volcanes, pero sus calles se viven de verdad. Temprano los adoquines están húmedos y callados; los atrios de iglesia guardan luz suave. Luego sube el turismo: ordene museos y patios en consecuencia.
Las terrazas de café ofrecen vista y conversación. Si planea Acatenango, deje un día entero de descanso; la altitud y el campamento frío exigen preparación real. Revise la calidad del equipo alquilado.
Prefiera cooperativas al comprar artesanía. Antigua es más bella en la niebla matutina que en una selfie apresurada.
