El asado es organización del tiempo tanto como comida. El fuego se prende temprano; la carne no se da vuelta a las apuradas; la charla madura con las brasas. En una parrilla, pregunte el punto: el jugoso a menudo es lo esperado en Argentina.
Los domingos las mesas familiares se alargan; puede hacer falta reserva. Pruebe el chimichurri sin ahogar cada bocado; saboree también la grasa propia de la carne. El malbec es clásico, pero no olvide el agua.
A una invitación en casa no llegue con las manos vacías: vino o postre bastan. El asado es protocolo de compartir; espere que le ofrezcan el último trozo en vez de tomarlo.
