Los muros de Bogotá no callan. En La Candelaria destaca el graffiti turístico, pero la fuerza vive en la memoria de barrio. Una caminata con artista-guía local une color, consignas y capas históricas.
Al fotografiar, no bloquee portales ni negocios pequeños. Algunas obras son temporales y pueden desaparecer: esa es la naturaleza del arte callejero. La luz de la tarde capta el detalle con más suavidad.
Tras el tour, siéntese en un café y anote lo oído. Bogotá es una capital que habla por sus muros; basta escuchar.
