En Cali la salsa no es solo show: vive en esquinas, fiestas familiares y clubes. La primera noche, elija una clase en escuela pequeña antes que un espectáculo turístico. Cuando entran los pasos básicos, la música se instala en el cuerpo.
Salones clásicos de Juanchito y el centro aceleran después de medianoche. Zapatos cómodos, pausas de agua y distancia respetuosa bastan: cambiar de pareja es común y una sonrisa abre la pista. Baile una canción entera en vez de grabar.
Aquí la salsa carga alegría más que competencia. Vale una noche de pies cansados para entender Cali.
