Cusco está cerca de 3.400 metros; correr a “conquistar la ciudad” el primer día suele fallar. Una caminata corta a la plaza, una siesta y líquidos constantes son la mejor receta. Deje comidas pesadas y alcohol para el segundo día.
El mate de coca ayuda a algunos—no es milagro; ante síntomas graves busque ayuda médica. Pause en calles con escaleras; no corra por selfies. Mantenga museos e iglesias cerca de terreno más plano al inicio.
Desde el tercer día salen mejor las salidas al valle. Cusco abre sus piedras con suavidad a quien tiene paciencia.
