Ciudad de Panamá pone dos siglos en el mismo horizonte. Casco Viejo pide caminar despacio entre patios, campanas y boutiques renovadas. Luego, la brisa y los corredores de la Cinta Costera recuerdan el tempo moderno.
La humedad es alta y la lluvia puede llegar de golpe: lleve impermeable liviano. Las apps de taxi son prácticas; a pie prefiera arterias principales. Los rooftops son populares al atardecer y pueden pedir reserva.
Apretar el Canal el mismo día cansa; dividir la ciudad en dos medias jornadas se disfruta más. Panamá lleva su identidad puente en ese contraste.
