El debate del “mes perfecto” en Patagonia no termina porque cada ventana tiene costo. Diciembre–febrero dan días largos y servicios abiertos, pero reservas y viento compiten duro. La primavera hombro puede ser más tranquila; algunos senderos aún tienen nieve.
Marzo–abril traen color de otoño y luz más suave; las noches enfrían y algunos servicios empiezan a cerrar. El invierno es para equipos expertos listos a portones cerrados.
Elija según intención: ¿fotos, trekking o fauna? La temporada es menos calendario y más propósito.
