El Carnaval de Río ofrece dos mundos: desfiles oficiales del Sambódromo y la ola libre de los bloques. Quien llega por primera vez equilibra una noche de desfile con días de bloques de barrio. Comprar entradas pronto baja el estrés; precios y filas de último minuto cansan.
En los bloques, agua, protector solar y un punto de encuentro son clave. Lleve el teléfono cerca y deje joyas llamativas. La música dura horas; descansar a la sombra supera perder la noche por agotamiento.
El Carnaval es alegría colectiva, no solo disfraz. Siga el tempo local y no frene un baile por una foto. Río se muestra más honesto en estos días.
