Valparaíso no cabe en un mapa plano; sube por escaleras y ascensores. En Cerro Alegre y Cerro Concepción los muros son paleta: graffiti, murales y pintura de casas se cruzan. La luz matutina limpia los colores; por la tarde el viento puede endurecerse.
Los ascensores son transporte e historia; prefiera los que funcionan y deje tiempo para la fila. Bolso al frente en calles estrechas y paso atento. Una sopa de mariscos local corona la caminata.
La ciudad carga la huella de Neruda, pero la poesía no está solo en museos; el olor a puerto y el ladrido también son verso.
