Perú no promete un mes perfecto. En la sierra andina, mayo–septiembre suele ser más seco; los senderos a Machu Picchu se vuelven más previsibles mientras suben multitudes y precios. Los meses hombro (abril, octubre) dan luz más suave y un poco más de aire.
En la costa, el invierno trae garúa; Lima puede verse gris mientras la escena gastronómica sigue abierta todo el año. En la Amazonía, el nivel del río cambia con las lluvias: elija lodges en consecuencia.
No fuerce dos climas en una maleta; dividir la ruta es más sabio. La temporada habla de tempo más que de fotos.
